Nos creemos indiferentes, para no mostrarnos débiles.
Le sonreímos a nuestro alrededor, para no ser cuestionados.
Tocamos otros cuerpos, para cambiar el sabor de uno solo.
Nos extrañamos, pero no lo decimos.
No lo decimos, porque nos extrañamos.
Anhelamos la vida y nos olvidamos de vivirla.
Nos olvidamos de vivirla porque nos anhelamos.
Nos sujetamos a un pasado y no controlamos nuestro presente
Por ende: un futuro destruido.
Ayer es hoy, hoy ya no es mañana, ni repercute en un mañana. Hoy es ayer. Mañana nunca pasara porque seguirá siendo ayer.
Tenemos secretos para no desvestirnos ante ojos ajenos.
Le huimos a la mirada del otro para cuidarnos de su amor
Nos cuidamos de su amor porque no sabemos amar.
Sufrimos por amor sin saber lo que es, hoy, el amor
Amamos sin amar.
Amar sin amarnos.
Que controversia. Inventamos amores, soñamos. Levitamos. Somos blandos. Pero caemos. Siempre caer. Siempre levitar.
No somos concientes de lo que damos
No somos conciente de lo que recibimos
Siempre queriendo más
Siempre dando, sin medidas. Sin saber que al dar todo lo que tenemos, no lo recuperamos, o quizá si, una parte, sin saber que damos todo corriendo el riesgo de quedar a secas, vacíos.
Sin saber, que damos todo para que se lo lleven.
Y pretendemos una reacción de repuesta sin saberQue dar es dar. Y que dar hasta el alma no implica recibir ni siquiera un pedazo de su corazón.
viernes, 18 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario