Algún día me verás de otro modo. Te girarás y dirás que no me quisiste, y yo pensaré que el mundo a veces es injusto e ingrato. Pensarás que el azul es solo un color mediocre, uno de tantos, y que al fin y al cabo, si pudieras elegir, nunca elegirías un color, sino poder volar. Luego mirarás lo que te queda entre las manos. Las cicatrices, los calendarios. Los acuses de recibo de tantas cosas que nunca llegaron, y las canciones que hablaban de alguien llamado tú y yo. Tal vez sonreirás y pensarás que no fui tan cruel, y que cuando te miraba a los ojos decía la verdad. O en el peor de los casos descubrirás que nunca aprendí a mentir y que era cierto. Que te quería y me dolías algunas veces. Que te quise bailar en cada rincón del planeta, en cada palabra vestida de Octubre, en cada orilla de la ciudad. Que a pesar de todo, si yo hubiera podido elegir, te hubiera elegido a ti para todo. Pero nos pasamos la vida queriendo poder elegir, y no es tan fácil. Nunca es tan fácil. Supongo que te pido perdón por todo y que echo de menos verte sonreír. Solo que ahora el dolor pesa mas. Porque conozco el sabor de tus labios. La forma en que brillan tus ojos, el olor de tu cuerpo, tu risa tímida y tu seriedad desmedida. Y yo trato de callar, de mantenerme alejada, de no hacerte saber mi dolor. Porque no tenés que saberlo, pero cuesta tanto, tanto... Es tan difícil verte, escucharte hablar, sentir como me acerco y vos te alejas al mismo tiempo que me haces sentir una estúpida que pensó que en algún momento, quizás algún día, quizás... Y claro que no va a pasar. Nunca. Nunca más. Quizás nunca tendría que haber pasado nada de lo que paso.Quizás ya es hora de alejarme por completo. Dejarte ser. Permitirme salir a tiempo de toda esta historia sin principio, pero con un final ya escrito.
sábado, 17 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario